Santa Cecilia

55 min.

La creación de Santa Cecilia tuvo lugar el 18 de mayo de 2012, en la École Normale Supérieure, en el marco de la jornada de estudios con el escritor Abilio Estévez. El evento fue organizado por Audrey Aubou, en colaboración con Gersende Camenen.
TEXTO: ABILIO ESTÉVEZ
actuación: LINNETT HERNÁNDEZ VALDÉS
DIRECCIÓN: IVAN JIMENEZ
LUCES: MATTHIEU DE MONTGRAND [CREACIÓN]
TRADUCCIÓN: AUDREY AUBOU ET LAURE GAUZÉ

La puta

Photo: Ludovic Gauvin

El personaje de Santa Cecilia, una dama centenaria que presta su voz a una memoria de la Habana, se inspira en la santa patrona de la música. Su morada es el fondo del mar, un lugar de trasiego entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos. Ella deambula en este espacio íntimo y anacrónico, haciendo un repaso de todas las edades por la que pasó a lo largo de su vida. Las huellas del universo sonoro de Cuba marcan la cadencia de sus recuerdos, empezando por la canción “Santa Cecilia” de Manuel Corona, pretexto del monólogo de Abilio Estévez. Resuenan también los ruidos naturales del Caribe: lluvia, trueno, huracanes… Al escuchar a Santa Cecilia, figura tutelar del tiempo y de la música, cuyo destino es indisociable de la historia de la Isla, es difícil no pensar en los riesgos del exceso de pasado.

"La muerte tiene eso, vas de espejismo en espejismo. Ustedes deben saberlo como yo: la muerte no es la oscuridad que nos dijeron, sino esta imbecilidad de caminar siempre en el fondo del mar, creyendo en los sueños. Y después, arena. He llegado a creer que la muerte es lo mismo que la vida".
                                                           Santa Cecilia            


El proyecto en torno a las Ceremonias para actores desesperados (Tusquets, 2004), del escritor cubano Abilio Estévez, comienza en diciembre del 2011 y busca mostrar los distintos modos de vivir la soledad que aparecen en ese tríptico de monólogosIMG_0448. Gracias Santa Cecilia, cuyo personaje principal es una dama centenaria que habita en el fondo del mar – figura tutelar del tiempo y de la música –, entendemos que vivir en el encierro de los recuerdos es también una forma de morir. En El enano en la botella, el aislamiento genera tantos desdoblamientos de la identidad, a través de las ilusiones del cine y del teatro, que el personaje alcanza los límites de la locura. Para el joven de FREDDIE, la condición de la pobreza agudiza la tensión entre la fantasía del placer y la frustración.

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